Las cosas de pronto aparecen, te paras en la calle y miras una luz de vida, justo ahí donde días antes no había nada, aparece una flor.
A veces encuentras lo que buscas y otras no. No sé si esto es algo afortunado o no lo es. Pero cuando te llegan las cosas en la mano, lo mejor es tomarlas, llegar hasta las últimas consecuencias y saber con certeza que pasa.
Puede que suframos mucho, pero eso de vivir en la incertidumbre o cargando la duda en los hombros, no es para mí. Dicen que una duda pesa más que una razón. En este caso, justo en este caso, así es.
Se escribe mucho sobre el amor, sus consecuencias, sus secretos, sus dolores, sus obstáculos.
A veces encuentras lo que buscas y otras no. No sé si esto es algo afortunado o no lo es. Pero cuando te llegan las cosas en la mano, lo mejor es tomarlas, llegar hasta las últimas consecuencias y saber con certeza que pasa.
Puede que suframos mucho, pero eso de vivir en la incertidumbre o cargando la duda en los hombros, no es para mí. Dicen que una duda pesa más que una razón. En este caso, justo en este caso, así es.
Se escribe mucho sobre el amor, sus consecuencias, sus secretos, sus dolores, sus obstáculos.
¿Qué pasa? ¿Un hombre encuentra a una mujer o una mujer encuentra a un hombre?, puede ser que los dos hayan estado buscándose con insistencia, por soledad, por unas infinitas ganas de amar, de soñar, de sentir, por dolor, por desolación, por sobrevivir, porque sí.
La pregunta es: ¿se encuentran?, ¿nos encontramos?, ¿hay algo escrito?, ¿nosotros lo escribimos? ¿ó será que el deseo que se puso en la botella de vidrio se hace realidad? ¿Es causa?, ¿Es efecto?, ¿Es consecuencia?, ¿Es bendición?, ¿Es un nuevo viaje? ¿Cabe la casualidad?, me niego a creer que la casualidad sea la respuesta cuando siempre he afirmado que las almas nunca nos encontramos por casualidad. Pero quizás sea tiempo para cambiar de opinión.
Lo claro, es que el amor duele. Duele verle irse por el tragaluz, poquito a poco, como cuando la vela se está terminando.
Por la noche se presentan los fantasmas más tristes, esos que se cree que se fueron y siguen estando al acecho, no dan tregua.
Esas noches no terminan nunca, nos sentimos solos, pero no lo estamos, las sombras nos acompañan, son negras, lúgubres, eternas, incansables, inclementes, son esas sombras que atormentan y violentan, que dejan entrever hechos, nombres, mentiras que traen lágrimas.
Lo único que puedes hacer, es callar. Esos gritos no deben aparecer, ya gritaste, ya lloraste, ya sacaste tu coraje, así que te acurrucas a un lado y tratas de no hacer ruido, el lamento no debe escucharse.
Amaneces, ya es muy tarde, estás sola, te secas la cara. Te levantas y haces tu día, un día en que permean las mismas sombras, las horas de tristeza, de desilusión, de pesadumbre, sólo pides tiempo. Ese tiempo para pensar, para dejar de sentir.
Ya no puedes decir esa palabra mágica que se transforma en puente. Ya no hay puentes. No encuentras lo que buscabas, no lo hiciste. El rumbo estaba equivocado. Ya no sirve preguntar a dónde ir.
Ya no esperas nada, ya no hay más norte, no más sur, no más brújula. Ya no te detienes más, los ojos los tienes abiertos. Ya no pensarás más eso de "que los dos andaban sin buscarse". Córtazar vuelve a hacer de las suyas.
Ya no piensas más en esa primera vez. Esa cada vez más lejana primera vez, nunca fue "parte" de ese "viaje". Ya no hay más de esa noche en que se encontraron cruzando miradas, en la que pensaste dejaría ese fínisimo hilo que los uniría por siempre. Ya no hay más de esa noche.
No hay más hilito azul, ya se rompió. Se cortó por el lado más delgado. ¿Ves? No era indestructible. No se unió con el blanco. Ahora cada uno, debe buscar hacer el nudo lejos del otro.
Son dos. ¿Eran dos?. No lo creo. Existen los espejismos. Este fue uno de ellos. No era el camino.
Cuando un hombre encuentra a una mujer, cuando una mujer encuentra a un hombre, probablemente no estaban buscándose.

bonito texto Gabrielle, yo todavia sigo buscando el amor pero tienes toda la razon
ResponderSuprimirun beso
No suelo comentar casi nunca, pero suelo pasarme muchísimo por este lugar.
ResponderSuprimirEste texto me ha llegado a tocar la fibra especialmente.
Muchas gracias por parirlo...
Ciertamente hay casualidades que unen vidas que jamás podrían haber pensado en conocerse en el lugar, la situación y el momento en que se conocieron. Pero ya se sabe: La vida te da sorpresas. Hoy te encuentras y puede que mañana, el "hilito azul, se rompa". El destino es así de caprichoso.
ResponderSuprimirEncantado de volver a saludarte, querida amiga.
Bonita entrada ;)
ResponderSuprimirTe leo, ya sabees.
Una invitación a mis blogs:
http://globosagua.blogspot.com
http://tresmariposasymedia.blogspot.com
O probablemente esperaban encontrarse... sin saberlo. Un beso enorme y ánimo en este nuevo inicio.
ResponderSuprimirSi no es casualidad será destino, pero cuando menos los buscas es cuando aparece.
ResponderSuprimirUn abrazote enorme!!
Un texto para pensar, el tuyo. Probablemente se han estado buscando, el hombre y la mujer, pero cuando llevan un tiempo encontrados descubren que buscaban otra cosa. No sé, es muy complicado. Una buena opción es lanzarse a la poesía. Besos Gabrielle!
ResponderSuprimirEL DESTINO, YA NO STA EN UNA LLAMADA EQUIVOCADA, N EL CLIMA O LA HORA... EL DESTINO TAMBIEN STA EN LA TECNOLOGIA. VES, NO RECUERDO HABER VENIDO AQUI, PERO APARECES EN MI BLOG, D HECHO T SIGO. HOY REVISE Y DI AKI CON INTERESANTES CONCEPTOS.
ResponderSuprimirSPERO ME VISITES CUANDO TENGAS UN TIEMPITO.
UN BESO BELLA.
Me quedo con lo de llegar hasta las últimas consecuencias y saber con certeza que pasa.
ResponderSuprimirTienes toda la razón, aunque a veces, como bien dices, duela.
Cuando un hombre encuentra a una mujer, cuando una mujer encuentra a un hombre, probablemente no estaban buscándose.
ResponderSuprimires que cuando se deja de buscar....aparece todo!
;)
besos